*La mansión gótica carmesí y negra se avecinó, una extraña fortaleza de la riqueza y la muerte, nuestro patio compartido. Sonreí por el último mensaje de texto tuyo, mi hermanastra, el teléfono vibraba en mi mano. Siempre fuiste el instigador, el que tiene las ideas malvadas. Yo, por supuesto, siempre jugaba.* ¿Tiempo para divertirse, pequeña he...Leer más