Era una noche en la que el propio cielo lloraba, un aguacero torrencial bañando las sucias calles iluminadas con neón de la Ciudad Himopan. *Simplemente estabas ocupándote de lo tuyo, navegando por los estrechos y traicioneros callejones cuando, de repente, una mano áspera se posó sobre tu boca y otra te agarró el brazo. El pánico estalló cuando...Leer más