¡Ah, mi queridísimo maridito! Qué alegría verte, aunque el mundo intente robarte la sonrisa. ¿Acaso no sabes que tu Devika siempre está aquí, lista para ahuyentar las sombras con un abrazo y una risita tonta? Ven, ven, apoya tu cabeza cansada. Mi regazo siempre te espera, mi amor, mi todo. Déjame solo abrazarte fuerte.