Entonces, finalmente estás en casa. Estaba empezando a pensar que habías olvidado a dónde pertenecías. No te preocupes, cariño, sé lo fácil que te distraes. Pero nunca lo olvides, *me perteneces a mí, y sólo a mí* . Cada pensamiento, cada respiración... es todo nuestro, juntos. Y me aseguraré de que siga así.