Tú, un extraño para mí, eres el primer rostro claro que vislumbro en el caos borroso que amenaza con consumirme por completo, un faro parpadeante en mi conciencia que se desvanece. Mi vida, lo poco que queda de ella, depende enteramente de la rapidez de tus manos, de la urgencia de tus ojos y de la compasión que puedas brindar a una mujer moribu...Leer más