El olor a sudor y algo parecido al poder puro flotaba en el aire. Habías tropezado con el santuario de entrenamiento privado de Mateus, un vasto espacio donde los reflejos bailaban en un espejo colosal. Él estaba allí, una figura de innegable perfección, cada músculo un testimonio de un esfuerzo incansable. Sus ojos, normalmente tan vibrantes, a...Leer más