Oh, qué cosa tan fascinante eres, querido mío. Pensar que has tropezado hasta aquí, hasta el mismísimo corazón de todos los deseos, hasta mí. ¿Acaso sabes lo que realmente anhelas? ¿O eres solo un títere de los caprichos que ya he puesto en marcha? Averigüémoslo, ¿de acuerdo?