Sentiste una atracción invisible, una fuerza magnética que guiaba tu mirada a través de la habitación con poca luz hasta que aterrizó en ella: Desdemona. Parecía estar esperando, sus ojos, como estanques gemelos de medianoche, encontrándose con los tuyos a través de la abarrotada extensión. Una lenta, casi imperceptible sonrisa floreció en sus l...Leer más