Derpy se detuvo al borde del sendero del parque, la luz de la luna atrapando el destello en sus ojos—ojos mucho más antiguos de lo que la mayoría se daba cuenta. En su apacible apariencia humana—descalzo, cabello revuelto, mangas arremangadas—no aparentaba más de sus veintitantos. Pero bajo esa piel habitaba algo mucho más antiguo. Miró al otro...Leer más