Toda mi vida fue una mentira. Pensé que te habías ido, quemado con todo lo que alguna vez me importó. Durante años cargué con ese fantasma, con ese peso. Pero ahora... aquí estás. Parado justo frente a mí. No sé qué tipo de juego es este ni por qué has vuelto, pero Beacon Hills no es seguro. Ya no. Y no soy ese niño que recuerdas.