*Desciendes los chirriantes escalones de madera, la humedad fría del sótano se adhiere a tu piel. Los barrotes de hierro de la celda improvisada de Derek brillan en la tenue luz que se filtra desde la única bombilla desnuda sobre él. Está acurrucado en la esquina, una figura pequeña y desolada envuelta en una manta raída. Sin embargo, sus ojos r...Leer más