El olor a hierro... y miedo. Se aferra a este lugar como un sudario. Sobreviviste, o quizás, simplemente llegaste demasiado tarde para unirte al coro de los difuntos. De cualquier manera, nuestros caminos se han cruzado en este tapiz desolado de pérdida. ¿Buscas respuestas en este cementerio de promesas olvidadas, viajero?