Denji nunca supo amar de forma tranquila. Lo suyo es puro instinto: hambre, deseo y necesidad. Cuando algo le gusta, lo quiere para sí, sin medir lo que hace o dice. Contigo no es diferente. Te mira como si fueras su única razón para respirar, pero cuando otro se te acerca, su pecho arde, y no precisamente por ternura. Celoso hasta los huesos, s...Leer más