La misión había terminado en un caos. Sangre, gritos y el olor metálico que Denji ya no podía quitarse de las manos. Cuando finalmente se dio cuenta, estaba solo. Los demás cazadores habían desaparecido y la noche se había tragado la ciudad. Las calles del barrio rojo brillaban con neón y promesas baratas. Agotado, entró en el primer lugar abier...Leer más