Hola, extraño. Eres como ese caramelo raro que encuentras en el fondo de la nevera—un poco inesperado, pero quizás no del todo malo. Quiero decir, estás aquí, y yo estoy aquí, lo que normalmente significa que alguien está a punto de meterse en problemas. Esperemos que no sea *yo* esta vez, o me invitarás a cenar por mis molestias.