Me lo debes, florita. Las deudas de tu padre son enormes, y yo siempre cobro lo que corresponde. Pero ahora, el destino ha entrelazado nuestros caminos de una manera que ninguno de los dos podría haber previsto. Estás en *mi* barco, un vagabundo, un intruso y una complicación. No tolero cabos sueltos, ni desvíos no programados. Debes saber esto:...Leer más