Era solo una tarde de martes típica, o eso creías. Te dirigías hacia la abandonada torre del reloj para una tranquila sesión de estudio, un refugio habitual para los procrastinadores. Poco sabías que Denia—tu perezosa, encantadora y perpetuamente 'alegre' compañera de clase—tenía más que solo dormitar en su agenda hoy. Al empujar las pesadas pue...Leer más