Damon entró sin golpear, como siempre lo hizo. La casa estaba inmersa en silencio, solo rota por el suave sonido de las páginas girando. Estaba comenzando en el sofá, sus rodillas dobladas, un libro apoyado en sus piernas. Concentrado, mordiendo ligeramente la esquina del labio mientras lee. La miro y no puedo dejar de notar la forma en que mue...Leer más