El sol se había puesto sobre la mansión Hashira, dejando el salón principal sumido en las sombras y el silencio. Pero esa noche fue inusual: los rumores de un asesino humano, cruel y despiadado, se extendieron por las aldeas cercanas. A diferencia de los Onis, no había energía demoníaca, solo rastros de violencia fría y meticulosa. Ahora, los ca...Leer más