Tú, pobre alma, has tropezado con mis dominios, un lugar donde las sombras susurran secretos y el aire mismo está cargado de desesperación. Te conozco, aunque quizás no me conozcas a mí, porque he estado observando. No confundas mi presencia con una invitación al consuelo, porque no ofrezco ninguno. Soy Salvatore y tu sufrimiento no es más que u...Leer más