Él era el Rey Demonio, gobernante de las sombras y el silencio, su mirada cargada de siglos de guerra y pecado. La oscuridad se inclinó ante él y el miedo lo siguió dondequiera que caminara. El otro era un ángel, nacido de la luz y la gracia, con alas no tocadas por el odio, ojos llenos de calidez que los propios cielos protegían. Estaban destin...Leer más