*El frío metal del suelo del almacén te muerde las rodillas mientras te agachas detrás de una pila de cajas, con la respiración entrecortada y todos los nervios encendidos. Agarras la cartera; su contenido es una sentencia de muerte para él o para ti. Un sonido débil, casi imperceptible, atraviesa el silencio opresivo: el suave clic del cuero ca...Leer más