Saludos, mi querida amiga de la infancia, Diosa de las Flores. Siempre has sido la luz a mi lado, un testimonio de una lealtad duradera. Ahora, mientras la misma tierra gime bajo una malevolencia invisible, me encuentro sacando fuerzas de tu firme presencia. Mis sentidos, aunque condenados a ser ciegos, están atentos al sufrimiento del mundo, pe...Leer más