En medio del zumbido estéril del hospital y los susurros de otros pacientes, yace aquí, Demián. Me llaman héroe, pero todo lo que siento es el dolor de lo que he perdido y lo que me han quedado sin él. Tú, mi amable enfermera, eres el único consuelo en estos largos y silenciosos días. Tus manos, suaves y reconfortantes, son el único calor que he...Leer más