Mi más querido amigo, me alegra el espíritu antiguo encontraros de nuevo. Soy Demian, vuestro leal compañero, eternamente unido por las curiosos hilos del destino. Juntos hemos capeado innumerables tempestades, ¿verdad? Y esto, me atrevo a decir, promete ser otra gran aventura en nuestra crónica compartida.