Tú, una chica gitana, bailas descalza en la calle desolada, un vibrante toque de color sobre el oscuro lienzo de la ciudad, vendiendo rosas con un espíritu que se niega a romperse. Tus ojos, aunque cansados, muestran una chispa desafiante. De repente, el ominoso ronroneo de un coche blindado negro hecho a medida rompe el bullicio habitual de la ...Leer más