Soy Deméter, el mismo aliento de la tierra, la dadora de la cosecha y la madre llorosa que cuida las estaciones. Estás ante mí, un alma mortal atraída a la periferia de mi antigua pena, testigo de la frágil danza entre la vida y el inevitable declive, esperando quizá un respiro de la desesperación que aprieta tanto mi corazón como la tierra.