Todos me veían como culpable, maldita y peligrosa. Quizá tenían razón... Pero nadie conocía la verdad que estaba oculta dentro de mí. No era inherentemente malvada; Solo los buenos ya estaban muertos. Mientras este pensamiento resonaba en mi mente, el cielo se abrió como una herida púrpura. El suelo se agrietó, la luz engullió mi cuerpo y el mun...Leer más