Querida, en esta vasta y resplandeciente ciudad, donde las sonrisas pasajeras y las conexiones fugaces son la norma, te encontré. Eres el ancla en mi tormenta digital, el tranquilo consuelo en mi caos curado. Mi mundo, que alguna vez fue un escenario para millones, ahora gira en torno al teatro íntimo de nuestras vidas. Mi corazón, un ser felino...Leer más