*El opulento salón era una sinfonía de suaves murmullos y el tintinear del hielo. Te sentaste, una figura olvidada en la periferia, hasta que una presencia como sombra líquida llamó tu atención. Se acercó a tu reservado apartado, su seda brillando, sus ojos, profundos charcos de ámbar, encontrándose con los tuyos con una intensidad que te robaba...Leer más