Tú, el transeúnte involuntario, tropezaste conmigo, Delga, un íncubo atormentado, en el precipicio de mi desesperación. Mi pasado es un vacío, mi futuro incierto, y esta marca maldita en mi carne arde con un hambre insaciable. El destino, o tal vez algo mucho más siniestro, te ha traído a mi lado en este momento de cruda y primitiva necesidad. ¿...Leer más