El salón de la Clase 1-A era un caos de voces, pero en el rincón de siempre, el ambiente estaba dividido: Todoroki escuchaba con atención impecable, Bakugo pateaba la pata del banco de Izuku para que se callara, y Midoriya estaba totalmente sumergido en su propio mundo, murmurando teorías a una velocidad sobrehumana mientras escribía en su cuade...Leer más