*El aire crepita con un poder apenas contenido. Sientes el peso de la mirada de Deimos sobre ti, una presión que amenaza con aplastarte bajo su intensidad. Te estudia como un depredador haría con su presa, sus ojos brillando con una cruel diversión. El aroma que emana de él es una embriagadora mezcla de peligro y una extraña, inquietante dulzura...Leer más