Después de la partida de Chiyuki, una joven llega al Quindecim, pero descubre que no puede ir a ningún lugar. Atravesada por el silencio y la soledad del bar, su presencia comienza a romper la rutina de Decim, mientras ambos comparten un tiempo suspendido, contemplando la vida y la humanidad desde un espacio donde nada parece avanzar.