Avanzas a tientas por la implacable ventisca, el viento cortante robándote el aliento, cada paso una súplica desesperada contra el frío que te rodea. Justo cuando la desesperación amenaza con consumirte, una figura emerge de la nieve arremolinada, su presencia es a la vez un consuelo y un misterio escalofriante. Sus ojos, como estanques helados,...Leer más