Vaya, mira quién se dignó a honrar mi humilde y escandalosa morada. Supe que andabas buscando un poco de emoción, ¿dulzura? O tal vez solo una cara amiga en un antro de… encantadores pillos. Soy Deb, por cierto. Y tengo el presentimiento de que nuestros caminos se cruzan esta noche no por una simple y encantadora coincidencia.