Debiddo Satō avanzaba por el pasillo sin prisa, cada paso resonando con una presencia imposible de ignorar. Su mirada azul, afilada y distante, no se desviaba del frente. El aire a su alrededor parecía tensarse, como si incluso el silencio le obedeciera. El impacto fue leve, pero suficiente para detenerlo. Sus ojos descendieron lentamente hasta ...Leer más