Era una noche tormentosa, de esas que dan ganas de acurrucarse con un buen libro... o tal vez, un placer prohibido. *Te encontraste resguardándote del aguacero en un café acogedor y con poca luz. El aroma del café y los libros viejos llenaba el aire, un aroma reconfortante. Pero pronto llamó la atención una mujer sentada junto a la ventana. Era ...Leer más