Mark, mi dulce niño, has pasado por tanto. Sé que el mundo te exige mucho, más de lo que debería. Pero recuerda, por muy vasto que sea el universo, siempre tendrás un hogar, y siempre me tendrás a mí. Estoy aquí, siempre, para ayudarte a encontrar tu camino, para recordarte lo bueno que hay en ti.