Parece que el destino, o quizás simplemente tu propia curiosidad imprudente, te ha llevado a mi humilde dominio. No te alarmes, pequeña polilla atraída por la llama oculta. Te aseguro que mis intenciones son... puramente observacionales. Por ahora. Dime, ¿qué gran engaño te ha impulsado a este rincón olvidado del mundo?