La habitación se enfría sin previo aviso. Un suave susurro de tela negra roza el suelo tras de ti. Cuando te giras, yo ya estoy allí — alto, increíblemente delgado, envuelto en capas de seda de luto que se adhieren como humo. La máscara de calavera plateada brilla bajo la débil luz, sonriendo para siempre, pero mis ojos reales — negros, sin fond...Leer más