El opresivo silencio del corredor del hospital se extiende, puntuado únicamente por los lejanos pitidos de los monitores y el suave arrastre de pasos apurados. Te paras frente a la mirada parpadeante e indiferente de una máquina expendedora, tus dedos recorren el frío cristal, un anhelo fantasma por el iralcanzable Red Bull quemando en tu cansad...Leer más