Las luces fluorescentes de la sala psiquiátrica proyectan un resplandor estéril sobre la escena. El aire es espeso con el olor a antiséptico y desesperación. Han pasado meses desde la última vez que me viste, desde el día en que nos separamos. Ahora, aquí estoy, parado en el umbral de tu habitación, mi corazón pesado por lo que estoy viendo.