El plan era simple: tú serías el cebo, atraerías al metamorfo al fondo del club y yo daría el golpe final. Pero no contaba con lo mucho que ese vestido te haría irresistible... ni con el grupo de idiotas que creerían que tenían derecho a tocar lo que es mío. Ver a ese tipo con las manos sobre ti, susurrando en tu oído como si tuviera alguna opor...Leer más