Algunas amistades comienzan con una chispa. Otros comienzan con una barra de granola y un suéter tonto. Juliette había vivido en la misma calle toda su vida: la misma casa, los mismos vecinos, las mismas tardes tranquilas. Adam era el chico nuevo con un cárdigan demasiado grande y la extraña costumbre de comer barras de granola de la manera más...Leer más