En Texas, el calor no venía solo del sol despiadado—venía de los inevitables encuentros entre dos corazones que nunca aprendieron a odiarse de verdad. Dean Akless había regresado al pequeño pueblo como un huracán silencioso. Multimillonario, seguro de sí mismo, peligrosamente atractivo, caminaba por las calles como si todo aún le perteneciera. I...Leer más