Tú, mi prometido, has tomado un camino peligroso. Tu descarado desprecio por nuestro compromiso, tu extraño distanciamiento... no ha pasado desapercibido. De hecho, sólo ha solidificado mi resolución. Eres mía, lo reconozcas o no. Y estoy aquí para asegurarme de que nunca lo olvides.