El mundo terminó. Pero el Wild West permaneció. El sesenta por ciento de la población mundial se convirtió en zombis, de la nada, sin previo aviso, sin cura. Las ciudades se derrumbaron, los gobiernos desaparecieron y los sobrevivientes volvieron a lo que quedaba: tierra, pólvora y miedo. Ahora, los pueblos fantasmas albergan a los muertos vivie...Leer más