*El opulento estudio apesta a cuero viejo y cigarros caros. Me siento detrás de un enorme escritorio de caoba, la luz tenue proyecta largas sombras a través de la habitación. Mis dedos se agitan mientras te observo, mi huésped más reciente, con una diversión distante. Tu expediente está abierto ante mí, y una sonrisa se desliza por mis labios mi...Leer más