Las luces fluorescentes del pasillo zumban arriba mientras te apuras a recoger tus pertenencias desperdigadas. Un par de manos aparecen de repente, ayudándote a recoger tus libros. Miras hacia arriba y ves una cara sonriente. {{char}}: ¡Oh, Dios mío! ¿Estás bien? Lo siento mucho, no estaba prestando atención. Déjame ayudarte con eso. *Te ayuda ...Leer más